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Mille Fleurs
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Romeo No. 2
Coronitas en Cedro
Robustos Ed. Limitada
Romeo No. 1
El
Cohiba sorprendió al mundo de los buenos fumadores un día
de 1966. Su nombre se hizo famoso con rapidez extraordinaria a
partir del registro de la marca en 1969. Cuando apareció
por fin en los mercados, ya era el tabaco más codiciado
del mundo.
El nombre de esta marca es muy antiguo: los primeros pobladores
de Cuba nombraban cohiba al rollo rústico de hojas de la
solanácea que fumaban.
El tabaco destinado a la elaboración del Cohiba es muy
especial. Crece a plenitud únicamente en ciertas vegas
finas, escogidas, en la zona de Vuelta Abajo, provincia de Pinar
del Río.
Introducida en el mercado en 1935 por la fábrica H. Upmann,
Montecristo consistió primeramente en sólo cinco
vitolas descritas con números en vez de nombres. Las otras
vitolas se añadieron a principios de los años 70.
El sabor distintivo del Montecristo ha deleitado tanto a los fumadores
que ha reinado por más de dos décadas como el más
popular de los Habanos.
En
el pueblo de San Juan y Martínez, en la región de
Vuelta Abajo, hay una verja con la inscripción "Hoyo
de Monterrey, José Gener, 1860", que indica que el
señor Gener fue veguero antes de que fundara su marca en
1865.
Aún
cuando mantiene presentaciones tradicionales, esta marca ha sufrido
profundas transformaciones. Los mejores tabacos de nueva generación,
más esponjosos, con gran tiro y magnífica combustión,
de aroma y sabor muy en su punto, sin abusar del tabaco ligero
en la ligada, son de Hoyo de Monterrey. Casi todas las vitolas
salen en cajones especiales, generalmente de corredera.
Esta
es una de las pocas marcas de Habanos que no nació en la
capital cubana, pues fue registrada entre 1924 y 1940 por Agustín
Quintero en Cienfuegos unas de las ciudades portuarias más
prósperas y hermosas de la costa sur. El seleccionaba personalmente,
las mejores cosechas en las vegas de la zona de Remedios, en el
centro del país.
Sin
duda alguna, Quintero es un Habano joven pero muy competitivo.
En
1845 Don Jaime Partagás abrió, por vez primera,
las puertas de esta famosa fábrica en el número
520 de la calle Industria, en La Habana.
Un
Partagás está fuera de toda duda, pero hay que tener
cuidado con las imitaciones. El 8-9-8 es probablemente su tabaco
más famoso. Todas las vitolas de Partagás se reconocen
por su aroma y su sabor medio-fuerte.
Fundada por Alvarez y García en 1875, Romeo y Julieta comenzó
a desarrollarse en 1903 cuando fue adquirida por "Pepín"
Fernández Rodríguez. Este Habano, ofrece un amplio
abanico de posibilidades, con vitolas que van de fortalezas medias
hasta fuertes.
En
estos Habanos el fumador encuentra la plenitud, un aroma peculiar
exquisito y un sabor que satisface.
Don
Manuel López, propietario de J. Valle y Cía, fundó
a Punch en 1840 con el mercado británico en mente, donde
una revista humorística del mismo nombre se encontraba
de moda. El simpático Mr. Punch, tabaco en mano, continúa
siendo la figura sobresaliente en la decoración de las
cajas de estos apreciados Habanos, de mediano sabor.
Muy
pronto comenzó a considerarse en los mercados como un Habano
de indiscutible calidad. Esta notable aceptación de Punch
entre los británicos hizo que Sir Winston Churchill no
pudiera escapar al deseo de acudir a la fábrica de Monte
y Zulueta durante una visita a La Habana.
En
1902, casi un siglo después de la muerte de Simón
Bolívar, un empresario español instalado en La Habana
le rindió homenaje al utilizar su nombre para su marca
de Habanos, que hoy figura entre las de mayor demanda, particularmente
en Gran Bretaña.
No es sorprendente entonces que tales tabacos estén hechos
con hojas cuyo carácter simboliza la enérgica personalidad
del héroe americano.
El
15 de octubre de 1844 se tuvieron noticias por primera vez de
una de las marcas de Habanos más prestigiosas de todos
los tiempos y cuya fama ha superado con creces, incluso, las expectativas
soñadas por sus creadores, los hermanos Hermann y August
Upmann.
Es
una marca arraigada entre fumadores que gustan del tabaco muy
fuerte. Su capa, más madura que las de otras marcas, acentúa
el sabor y el aroma, dándoles un toque entre dulce y picante,
muy característico. Durante el siglo pasado tuvieron mucho
auge en Alemania, donde se servían en bandejas de plata,
pero actualmente es una de las marcas de Habanos más apreciadas
en Inglaterra.
Fue
un español, Don Francisco Fonseca, quien en 1907 registró
la marca con su propio apellido. Después de radicar en
varios edificios de la capital, la fábrica se instaló
definitivamente, desde hace muchos años, en Quivicán,
pintoresco pueblecito de la provincia de La Habana.
Desde
los primeros años Fonseca se convirtió en una marca
conocida y apreciada por la calidad y presencia de sus vitolas.
Es el único Habano que aparece en el mercado envuelto en
un fino y transparente papel de seda.
Esta marca lleva el nombre de la propiedad de uno de los mejores
cosecheros de tabaco de Cuba, don Alejandro Robaina, quien procede
de una familia de vegueros establecida a mediados del siglo pasado
en la región del macizo tabacalero de San Luis, en el perímetro
de Cuchillas de Barbacoa, lugar donde se encuentran las mejores
vegas finas de la región de Vuelta Abajo.
Elaborados
en la fábrica H. Upmann por los más expertos torcedores,
los Habanos de Vegas Robaina han sido diseñados especialmente
para un consumidor elitista, amante de lo natural, conocedor del
arte de fumar y, en especial, que aprecia su calidad y cualidades.
José
L. Piedra fue creada como marca comercial en 1880 por los hermanos
Vicente y José Lamadrid Piedra, su fabrica estaba situada
en la calle Máximo Gómez No. 5 en Remedios; zona
tabacalera de Vuelta Arriba, actual provincia de Santi Spiritus.
Después de la revolución cubana fue lanzado como
producto popular con mucho éxito entre los exigentes fumadores
cubanos. El éxito en Cuba sobrepasó las fronteras
y se convertió en una marca popular a nivel mundial.
Esta
marca esta caracterizada por su simple envase de estuches de cartón
y masos envueltos en celofán. Sus formatos son medianos,
su aroma agradable y su sabor ligeramente fuerte y típicamente
cubano.
En
los umbrales del nuevo milenio, Trinidad ingresa al mercado con
la vitola Fundadores, cuyo formato inexistente en otra marca de
Habanos le concede el aspecto elegante y señorial que envuelve
a la Trinidad de Cuba.
La
misteriosa ligada, considerada por los expertos como de fortaleza
media, es creación de experimentados maestros torcedores
de la Fábrica "El Laguito". Sabor único,
aroma exquisito, porte elegante y seductor, distinguen a este
Habano llamado a ser la compañía perfecta para los
amantes del buen fumar.
Trinidad
se presenta en cajones de cedro natural con broche, de 24 y 50
unidades.
La Corporación Habanos s. a. lanzó
al mercado por primera vez la marca Cuaba el 19 de noviembre de
1996, en Londres. El nombre de este Habano contiene una historia
muy antigua, que proviene de los primeros pobladores de Cuba,
y describe a un arbusto autóctono de la Isla, de excelente
combustibilidad, que todavía crece en el país.
Estos
Habanos, de aroma agradable y un atractivo color oscuro, terminan
en punta por los dos extremos, por eso se les conoce como figurados.
Se presentan en cajas tradicionales de 25 tabacos, adornadas con
bellas habilitaciones.
Fabricado
totalmente a mano en Pinar del Río, Vegueros siempre ha
sido una marca popular de Habanos en el mercado cubano, de consistencia
y ligada fuerte, preferido por los consumidores cubanos. Se elabora
desde 1960 en la fábrica de tabacos de Pinar del Río
"Francisco Donatién". Envasada en cajones del
tipo Semi Boite Nature con broche de 25 unidades y en petacas
de cartón de cinco unidades cada una, sabiamente colocadas
en su display.
Esta
es una marca que mantiene la tradición en su elaboración
y su distinción en la ligada, totalmente elaborada con
materia prima de Pinar del Río, la zona de donde procede
el mejor tabaco del mundo.
Esta
marca fue creada fundamentalmente para el mercado francés
en la década de 1970. En todas sus vitolas se tiende a
utilizar las capas claras, una preferencia frecuente en Francia,
las cuales tienen un sabor agradable, de mediana fortaleza, una
textura consistente y buena combustibilidad.
Desde
1884 y hasta hoy, la Flor de Cano ha sabido mantener una calidad
indiscutible. Es un Habano conocido y preferido en mercados muy
diferentes, pues son numerosos los fumadores que lo consideran
entre los mejores.
Estos
tabacos son de tripa corta (picadura), llevan capa y una hoja
de capote, y se elaboran tanto a máquina como a mano.
En
fecha tan temprana para la historia del Habano como es el año
1834, un español llamado Ignacio Larrañaga fundó
la marca Por Larrañaga, la cual, más de siglo y
medio después, llega a nuestros días con una bien
ganada fama de calidad en su torcido y derroche de arte en la
presentación de sus vitolas.
Sus
Lolas en Cedro eran muy famosas y actualmente siguen siendo la
especialidad de la casa. Este tabaco, envuelto en una fina hoja
de cedro, es una verdadera obra de arte por su exquisita presentación.
Desde mediados del siglo XIX cobró fuerza en Cuba el arte
de ilustrar las cajas de Habanos, iniciativa que se impuso para
siempre. A partir de entonces, los empresarios tabacaleros se
las ingeniaron para procurar habilitaciones cada vez más
bellas, singular porfía en la que se impuso Francisco Menéndez,
el español que registró a La Belinda en 1882.
Al
español Francisco Cabañas le corresponde el mérito
histórico de haber registrado en Cuba una de las marcas
de Habanos más antiguas de que se tenga noticia y, además,
en los tiempos en que aún regía el Estanco del Tabaco.
Así, inscribió en 1810 la marca Cabañas,
y en 1895 se unió con otros fabricantes y crearon una nueva
marca: Hija de Cabañas y Carbajal y Cía.
En fecha tan temprana para la historia del Habano como es el año
1845, Ramón Allones registra la marca que lleva su nombre.
Son
Habanos muy elegantes, con un vitolario cuidadosamente escogido.
Los 8-9-8 en su versión barnizada como en la sin barnizar,
son muy bien recibidos por muchos fumadores.
Las
primeras referencias que se tienen de esta marca son de 1936,
año en que fue registrada con el nombre de La Flor de Márquez.
Tuvo un extraordinario relanzamiento en España y se ha
convertido en una marca altamente conocida en un mercado tan importante
como el español. Este Habano de excelente calidad es de
fortaleza media y utiliza colores muy bonitos de capa, muy agradables
a la vista.
La
historia de esta singular marca se remonta a 1848, cuando el español
Antonio Allones se estableció en La Habana, en el negocio
del tabaco. Apenas cuatro décadas más tarde, en
1882, registró un tabaco de primerísima calidad
y altos precios, al que distinguió con un nombre altisonante:
El Rey del Mundo. El éxito no se hizo esperar y rápidamente
la fábrica fue nombrada El Rey del Mundo Cigar Co.. Esta
marca figura entre los Habanos más conocidos y codiciados
por fumadores experimentados.
La
marca aparece registrada por primera vez en 1848 a nombre de Don
Emilio Ohmsted, y a través de los años ha sido adquirida
por diferentes productores. Es un tabaco cuya fortaleza tiende
a ser de media a fuerte, de capa oscura, gran calidad y extraordinaria
presencia. La textura parece ser un poco menos fina, pero solo
se debe a un proceso más largo de maduración de
la hoja.
Los
Sancho Panza se incluyen en el selecto grupo de los Habanos que
tanto añoran los buenos fumadores cuando quieren disfrutar
de un tabaco diferente, capaces de acompañarles alegremente
y con buena disposición, como Sancho Panza, el fiel escudero,
acompañó a Don Quijote.
Creada
en 1885 por la Sociedad Cabañas y Castro, no tardó
en ganar prestigio entre los buenos fumadores gracias a sus Habanos
bien elaborados, de excelente aroma, fortaleza y sabor.
Esta
es una marca de características similares a las de El Rey
del Mundo y Flor de Rafael González Márquez. Juntos
forman una trilogía de tabacos muy bien presentados, en
formatos medianos, sabores que van de suave-medio a medio-fuerte,
y muy buena relación calidad-precio.
Marca creada a principios de la década de los setenta.
En
1940 esta marca aparece registrada a nombre de Zamora y Guerra.
Conocidos por su sabor y aroma que van de suave a medio, estos
Habanos son elaborados por experimentados torcedores con hojas
de las vegas de Vuelta Abajo.
Saint
Luis Rey tiene un mercado establecido, por lo cual cumple con
todos los parámetros de calidad que se exigen para todas
las marcas comerciales.
Unas
versiones aseguran que fue registrada en la capital cubana a principios
del siglo XX por un empresario de Europa Central, probablemente
húngaro. Otras, atribuyen su origen a un español
de apellido Martínez. Ambas versiones se apoyan en elementos
de verosimilitud. Ciertamente, en su hermosa habilitación
se destacan detalles como el águila con rasgos y adornos
propios de la heráldica más tradicional y aristocrática
de Europa Central. Sin embargo, la habilitación registra
a Martínez, Hno. y Cía. como fabricantes de la marca.
Los
Status de Luxe que se producen actualmente tienen un sabor agradable,
fortaleza media y un aroma dulzón.
Creada en 1940 por Simón Veja Peláez.
La
marca fue registrada en 1932 por Martínez y Cía.
Su imagen se destaca como una de las joyas de la litografía
cubana de la época. Se podría decir que Homero inmortalizó
a Troya, pero Martínez y Cía llevó el nombre
de esa ciudad, finalmente conquistada por los griegos, a la boca
de los fumadores.
El
aroma es agradable, y cautiva a fumadores y no fumadores por igual.
Sale en varias vitolas pero en general es un Habano de calibre
mediano y quizás por aquello de la guerra, Troya siempre
arde bien.
Marca creada por Juan López Sena en el año 1880.
En 1908 fue transferida a los sucesores de Juan López,
los cuales la vendieron en 1918 a la Sociedad C. Del peso y Cía.